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Noticias 2015-07-20 08:59

UTILIZAN UN DRON PARA ESTUDIAR ZONAS ARQUEOLOGICAS DE SINALOA



UTILIZAN UN DRON PARA ESTUDIAR ZONAS ARQUEOLÓGICAS DE SINALOA



*** Equipado con una cámara que captura imágenes y videos en alta definición, el dron Bitachi I



ha volado sobre los sitios prehispánicos de Las Labradas y Cerro de la Máscara



*** Esta herramienta tecnológica se aplica por vez primera en la entidad, colocando a Sinaloa en



la vanguardia de las investigaciones arqueológicas en México



A una altura que alcanza hasta los 400 metros, un vehículo aéreo no tripulado (UAV, por sus



siglas en inglés, comúnmente conocidos como drones) vuela sobre las zonas arqueológicas de



Las Labradas y Cerro de la Máscara, en Sinaloa, equipado con una cámara que captura imágenes



y videos en alta definición, lo que permitirá reconocer con precisión los sitios prehispánicos que



cuentan con áreas de petroglifos, e identificar los lugares donde hubo asentamientos humanos.



Este aparato tecnológico —empleado por vez primera en la entidad para la investigación



arqueológica, con la colaboración del Centro de Investigación y Estudios Superiores en



Antropología Social (CIESAS) y su laboratorio AntropoSIG— ayudará a conformar un Sistema de



Información Geográfica (SIG) de Las Labradas y tener un mapa completo del sitio arqueológico



Cerro de la Máscara, que sirva de base al expediente técnico y legal con el que se busca



promover la declaratoria federal de este último sitio como zona de monumentos arqueológicos.



Después de llevar a cabo los primeros vuelos con el dron Bitachi I (avispón en lengua



yoreme), se advirtió cuánto beneficia a la arqueología el uso de esta tecnología empleada en otras



partes del mundo para fines similares, señaló el arqueólogo Joel Santos Ramírez, del Instituto



Nacional de Antropología e Historia (INAH).



Los arqueólogos Israel Hinojosa Baliño (CIESAS-AntropoSIG) y Giorgia Marchiori (CAIE-



Centro Arqueológico Italia Egipto) indicaron que con los vuelos realizados se tomaron secuencias



fotográficas y videos en alta definición. Los lentes de la cámara son de ojo de pez, por lo que es



mucho el espacio que se abarca.



Mientras el dron realiza el recorrido (durante unos 20 minutos), la información llega en



forma directa a una tableta, donde se ve todo cuanto se filma y fotografía. Posteriormente, con



fotogrametría, se reconstruye de manera tridimensional el sitio y se generan una ortofoto y un



modelo de elevación digital para identificar rasgos topográficos.

Al hablar de Las Labradas, donde llevan cinco años de investigación y este año



comenzaron la sexta temporada, Joel Santos comentó que a partir de este trabajo se podrá contar



con un mapa muy preciso del sitio, el cual abarca una superficie de 17 hectáreas, y del área



nuclear de petrograbados, que suman alrededor de 640; de éstos, algunos podrían tener al menos



4,000 años de antigüedad, durante el periodo Arcaico.



“Las fotos posibilitarán tener un plano fidedigno de Las Labradas, de las rocas volcánicas



que están en la playa formadas por el derrame de lava que llegó al mar e incluso de las rocas que



están mar adentro, que hasta ahora no se habían podido ver. Pero lo más importante para la



investigación es que tendremos los grabados rupestres muy bien georreferenciados con sus



cédulas y coordenadas. Habíamos hecho un antiguo plano pero de manera rudimentaria, y ya con



esta tecnología es mucho más preciso”.



Todo esto dará lugar a un SIG para Las Labradas, que permitirá un registro muy completo



del sitio y del área nuclear y, con ello, establecer configuraciones tipológicas de grabados, “no



como lo estábamos haciendo, porque no teníamos una perspectiva completa; los veíamos de



manera dispersa y sin asociación, pero este aparato nos permite entender mejor la zona y las



relaciones que hay entre los grabados”, indicó el especialista adscrito al Centro INAH Sinaloa.



Añadió que se intentará hacer tomas en distintas épocas del año para observar los



cambios de la marea: cuando ésta sube, deposita gran cantidad de arena y no se aprecian las



rocas ni los grabados, pero en junio el mar se lleva toda la arena, dejando ver más expresiones



rupestres. Con el dron se podrán vigilar estos cambios, saber hasta dónde llega el mar e



identificar los daños que ocasiona a los petrograbados.



Asimismo, se hizo una secuencia de fotografías y de video de dos sitios ubicados en



diferentes extremos, uno se encuentra en el sur: La Flor del Océano, y el otro en el norte: El Yugo.



“Con el dron pudimos ver los sitios como nunca los habíamos visto e interpretarlos de manera



diferente: ambos están en dos esteros, dos zonas de marisma, donde los cuerpos de agua



posibilitaron los asentamientos humanos y el desarrollo de la caza y la pesca en épocas antiguas.



Las imágenes, excepcionales, nos permiten observar cómo fue la apropiación de estas zonas en



función de las fuentes de alimentos”.



La máquina también se está empleando en el Cerro de la Máscara, ubicado al norte de



Sinaloa en el municipio de El Fuerte, con el fin de elaborar la poligonal de protección, así como un



mapa del mismo sitio, además del registro tridimensional de los petrograbados y de los



asentamientos humanos (proyecto dirigido por el arqueólogo Julio Vicente López). El uso del dron



Bitachi I en la primera temporada de campo ha sido de gran ayuda, porque el cerro tiene un



terreno abrupto y accidentado, a diferencia de Las Labradas, que es más plano por ubicarse en la



planicie costera.



Joel Santos Ramírez expresó que se está integrando el expediente técnico y legal para



promover la declaratoria federal del sitio Cerro de la Máscara como zona de monumentos



arqueológicos. Con el empleo del dron se supera la etapa en que, después de establecer



declaratorias de zonas arqueológicas, se descubrían conjuntos que quedaban fuera de la



poligonal a pesar de formar parte del sitio, debido a que la tecnología usada resultaba limitada



para hacer un recorrido integral, refirió.



Como parte de esta investigación en Sinaloa, agregó, no sólo se estudian los grabados de



las rocas, sino los asentamientos pretéritos. Conviene hacer los vuelos con los drones cuando no



hay mucha vegetación y es posible observar desde el aire los espacios donde posiblemente hubo



asentamientos.



En Chametla, ubicada en las márgenes del río Baluarte, donde hay asentamientos de



grupos sedentarios, se localizó hace un año una tumba asociada a la tradición de tumbas de tiro.



Es una región mucho más grande, con montículos que ocultan restos de viviendas



arquitectónicas; “nunca los hemos visto con la claridad necesaria para definirlos, por lo que el uso



del dron sería de gran ayuda”, comentó Joel Santos.



La investigación en Las Labradas y Cerro de la Máscara es la primera que se realiza



aplicando esta tecnología en la arqueología de nuestro país, mediante el dron Bitachi I. En el siglo



pasado se requería tomar fotografías oblicuas desde avionetas, en helicópteros o globos



aerostáticos. En los años ochenta, el doctor Jaime Litvak fue uno de los precursores de estos



análisis en México al intentar tomar fotografías con cámaras montadas en aviones dirigidos a



control remoto. A comienzos del siglo XXI, las fotos satelitales y el internet revolucionaron estos



estudios. Actualmente, el empleo de drones está encontrando un uso excepcional en la



arqueología, desarrollando posibilidades inimaginables de estudio en el plano mundial.

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