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Museos 2016-01-28 19:30

El INAH restaura las obras pictoricas del retablo mayor de Xochimilco

De más de cuatro siglos



El INAH restaura las obras pictóricas del retablo mayor



de Xochimilco



· Se trata de ocho tablas y dos telas al óleo que narran pasajes de la vida de la Virgen María y



Jesús, que forman parte del Templo de San Bernardino de Siena



· Es el único retablo completo con influencia renacentista que se conserva en la capital del país



Las ocho pinturas en tabla y dos telas al óleo que forman parte del retablo mayor del Templo de San



Bernardino de Siena, en Xochimilco —uno de los pocos existentes del siglo XVI en México, según las



fuentes históricas—, en el que se narran pasajes de la vida de la Virgen María y de Jesús, son estudiados



y restaurados por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).



La restauradora Cristina Noguera, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio



Cultural (CNCPC) y responsable del proyecto, dijo que se trata “del único retablo completo con



influencia renacentista que hay en la capital del país”.



Los pasajes que se aprecian en estas obras de gran formato son: La Anunciación, La adoración



de los pastores, La adoración de los Reyes Magos, La Circuncisión del Niño Jesús, Pentecostés, La



Resurrección, La Asunción de la Virgen y La Ascensión de Cristo, cuyas dimensiones oscilan entre los



2.75 m de alto x 1.75 m de ancho. A su vez, el par de lienzos tienen representaciones de Santa María



Egipciaca y Santa María Magdalena, y miden 59 cm de alto por 92 cm de ancho.



Creadas hace más de cuatro siglos, según el avance de la investigación historiográfica y del



material, las pinturas tienen una influencia europea, sin embargo, al paso del tiempo se modificaron de



acuerdo con una intención claroscurista. “Se alteró la luz en los fondos, de un celeste claro, pasó a ser



oscuro”.



El resultado del estudio será una aportación importante para conocer la historia de estos cuadros,



la cual indica que se fueron adecuando a la época y al gusto de lo que se quería ver en ellos”, mencionó el restaurador Nathael Cano Baca, quien forma parte del equipo de especialistas que atiende las obras



coloniales.



La intervención de las tablas, detalló la restauradora Cristina Noguera, coordinadora de los



trabajos, implica un largo proceso de investigación y análisis, además de que pocas veces se tiene la



oportunidad de tener piezas tan antiguas y complejas en el taller. “El retablo principal del templo de San



Bernardino de Siena aún mantiene una calidad pictórica maravillosa, a pesar de sus deterioros”, apuntó.



Las tablas ingresaron al Taller de Pintura de Caballete de la CNCPC, en diciembre de 2014,



donde se les efectuó un diagnóstico previo a su restauración.



Las obras de gran formato, que decoran las calles laterales del retablo, presentaban un deterioro



del soporte a causa del ataque de insectos y por intervenciones previas que modificaron su apariencia.



Se tomaron fotografías de cada una de las pinturas por el anverso y el reverso, y se efectuó un



registro general con luz visible y ultravioleta. Para complementar el estudio de imagen, se analizó la



superficie pictórica con microscopia portátil, técnica que a su vez contribuyó a definir el área de estudio



con otros métodos de análisis, como la caracterización elemental mediante fluorescencia de rayos X, y



la toma de cortes transversales para su estudio con microscopios óptico y electrónico de barrido.



La restauradora Magdalena Rojas expuso que otra parte del estudio consistió en el análisis de las



características físico-químicas de la superficie de las pinturas, con la finalidad de seleccionar el método



de limpieza más adecuado para cada una.



El restaurador Juan Francisco López dijo que además se elaboró un registro de las características



tecnológicas de cada una de las tablas, así como de las intervenciones que se les han realizado, y sobre



el estado que guardaban al momento de su restauración.



Tras los estudios y la fumigación de las tablas y del soporte, se consolidaron las grietas, se



adhirieron fragmentos desprendidos de la pintura y se retiraron algunos repintes que se interponían en la



apreciación de elementos plásticos de cada una. También se resanaron las zonas con faltantes, en las



cuales los especialistas del INAH trabajan actualmente en su reintegración cromática.



Cristina Noguera subrayó que durante el trabajo de restauración se respetaron las pinceladas



históricas que tenían una intención plástica y que muestran el gusto de una época específica, con la



intención de dar armonía estética a todas las intervenciones.



En el proyecto contó con la colaboración de diferentes áreas de la CNCPC: el Taller de



Conservación de Pintura de Caballete, Fotografía, Radiología, Laboratorio de Caracterización de



Material por Técnicas no destructivas y Microscopía.



El retablo mayor fue hecho para fortalecer el culto católico a través de las imágenes del Templo



de San Bernardino de Siena, en Xochimilco, una de las primeras construcciones franciscanas de la



Nueva España, donde aún forma parte del ajuar litúrgico. Los trabajos de restauración se encuentran en



su etapa final, y se prevé que las piezas puedan volver a su lugar de origen en el primer trimestre de este



año.

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