El INAH da nuevo aliento al estudio de la Prehistoria
· Desde 2013, el INAH desarrolla actividades académicas para impulsar y consolidar los estudios
de los cazadores-recolectores en México
· Una acción es despertar interés en los jóvenes estudiantes sobre la cultura desarrollada por los
primeros pobladores
A 20 años del fallecimiento de José Luis Lorenzo Bautista (1921-1996), uno de los impulsores del
estudio de los primeros grupos humanos que existieron en México, el Instituto Nacional de
Antropología e Historia (INAH) organizó las “Jornadas de Análisis y Discusión sobre Cazadores-
Recolectores”, dedicadas al sobresaliente prehistoriador que llegó al país en 1939, a los 18 años de
edad, exiliado durante la Guerra Civil Española.
Además de honrar la memoria del profesor Lorenzo, el encuentro académico realizado en la
Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) hace unos días, acercó a discípulos y jóvenes
investigadores dedicados al tema.
En México, los estudios sobre prehistoria tienen una tradición de más de 60 años. El
Departamento de Prehistoria fue creado en 1951, por iniciativa de Pablo Martínez del Río, Ignacio
Marquina y Alfonso Caso, a raíz del hallazgo de restos óseos humanos, en Tepexpan, Estado de
México, que demostraban la existencia de fases culturales más antiguas de las conocidas hasta aquel
momento.
El departamento se consagró a realizar estudios en todas las regiones del país, de periodos
anteriores al establecimiento de grupos sedentarios dedicados a la agricultura y a la cerámica. En 1961,
José Luis Lorenzo Bautista fue nombrado jefe del área, a partir de ese momento organizó la
investigación de la llamada etapa lítica: de cazadores-recolectores nómadas que ocupaban cuevas o se
establecían en campamentos al aire libre, según la estación del año, y cuyos restos más abundantes son
los de la industria lítica y las manifestaciones de arte rupestre.
Asimismo, generó los laboratorios con tecnología y técnicas de fechamiento, análisis de polen y
estudios geológicos para apoyar el estudio de los sitios. El Departamento de Prehistoria duró 37 años
con éxito, porque cambió el concepto que se tenía de estos antiguos grupos humanos. Entre los
resultados más importantes están los fechamientos de poblaciones humanas en México de más de
20,000 años de antigüedad.
Lo anterior fue referido por Pilar Casado López, titular de la Dirección de Planeación,
Evaluación y Coordinación de Proyectos de la Coordinación Nacional de Arqueología del INAH,
organizadora de las jornadas.
La arqueóloga, especializada en el estudio del arte rupestre, informó que desde hace cuatro
años, el INAH desarrolla encuentros académicos como parte de una serie de actividades orientadas a
dar un nuevo aliento al estudio de los cazadores-recolectores.
En respuesta a la necesidad de fomentar el interés por las etapas más antiguas del devenir de la
humanidad, se dieron cita en la ENAH especialistas en el tema, para compartir algunas de sus
experiencias académicas en la intensa, difícil y apasionante tarea de descifrar a las culturas que crearon
las primeras herramientas líticas y los más antiguos códigos de comunicación en las miles de pinturas
plasmadas en rocas.
Entre los participantes estuvieron Lorena Mirambell, investigadora emérita del INAH, quien
ofreció una semblanza de José Luis Lorenzo, y Gianfranco Cassiano quien, junco con Ana María
Álvarez, ha realizado un minucioso estudio sobre lítica antigua.
El investigador anotó que un cazador recolector es el integrante de una sociedad en la que el
prestigio y el poder lo da la caza. Se es cazador-recolector en función de una estructura de organización
social y no por lo que come; hay agricultores que también pueden cazar y consumir productos
silvestres. Esas sociedades se organizaban a partir de la presencia de animales o plantas silvestres, no
de la cosecha.
Aun cuando el Departamento de Prehistoria tuvo una corta vida de 37 años, el entusiasmo y el
profesionalismo de los investigadores que participaron quedó plasmado en numerosos trabajos,
publicaciones, participaciones en congresos nacionales e internacionales, dijo Pilar Casado, quien
también explicó que el término Prehistoria tiene atrás un bagaje cultural y del tiempo en el que surgió
el concepto.
La Prehistoria nace muy ligada a la geología, en el mundo europeo del siglo XIX, abarca el
Paleolítico hasta la Edad de los Metales. En el caso de América, hay un problema de tiempo, porque los
conquistadores llegaron hasta el siglo XVI. El estudio de los cazadores-recolectores comenzó con los
primeros religiosos, viajeros y eruditos que recorrieron el continente.
El Departamento de Prehistoria del INAH realizó trabajos que modificaron las secuencias
temporales y culturales de las etapas tempranas de la vida del hombre, como el desarrollado en
Tlapacoya, sitio localizado a orillas del Lago de Chalco, que aportó información sobre un asentamiento
de antigüedad entre los 20,000 y los 22,000 años antes del presente. Otro fue el realizado en el sitio
Rancho La Amapola, en El Cedral, San Luis Potosí, con resultados que permitieron establecer la
presencia de actividad humana hace 31,000 años.
Más adelante surgieron trabajos en los estados de Hidalgo, Chiapas, Coahuila y Chihuahua, que
cambiaron el modo de entender la presencia humana en esa época, además de que favorecieron el haber
completado la cronología que hoy conocemos. Actualmente, la investigación de la etapa lítica se enfoca
en el norte de México, con proyectos como el de Cuatro Ciénegas, en Coahuila, con fechas que
alcanzan los 10,000 años, y La Playa y Fin del Mundo, en Sonora, con restos de actividad humana
remota.