â—� Cinco intérpretes conforman una sola presencia escénica que atraviesa estados de vacío, conflicto, encuentro, duelo y renacimiento: momentos en los que algo ha dejado de ser lo que era, pero todavía no se convierte en otra cosa.
*** Subraya la relevancia intemporal de la voz femenina en el arte, a través de coreografías de Gabriela Medina, Xitlali Piña Poujol y Alejandra Ramírez